La importancia que tiene el agua para nosotros queda de manifiesto sólo con decir que más del 50 por ciento del cuerpo es agua. Todas las reacciones que se desarrollan en nuestro interior transcurren en medio acuoso. Sólo con perder el cinco por ciento de agua de nuestro organismo empezamos a sufrir las consecuencias.
La piel. El órgano más grande del cuerpo es la piel, y más de un 60 por ciento de ella es agua. Sus funciones principales son la protección, termorregulación, inmunitaria, excreción y sensorial. Con estas premisas es fácil entender lo importante que es mantener una hidratación adecuada, tanto en el medio interno de nuestro organismo como en la barrera que lo separa del exterior, es decir, la piel.
El agua. En cuanto a lo primero, además del agua aportada por los alimentos, debemos ingerir abundantes líquidos, repartidos a lo largo del día, ya que tomar mucha cantidad de golpe, más que para hidratar, sirve como diurético. Las personas que no son muy amantes del agua, pueden recurrir, según la época del año, a sopas, caldos, zumos, frutas, etc, vigilando los aportes extra de azúcar, sal, aditivos, etc. En cualquier caso, las necesidades de agua varían según circunstancias de actividad, temperatura, humedad, etc, pero como norma general, no debemos esperar a sentir sed para beber agua ni caer en el extremo contrario con una ingesta excesiva.
Hidratación. En cuanto a la piel, su principal hidratación viene del agua que llega a ella desde el interior por los capilares sanguíneos, distribuyéndose en las capas inferiores y alcanzando la capa córnea que regula su paso hacia el exterior a ritmo variable según la temperatura, humedad, viento, etc. Además, dispone de la emulsión epicutánea, fabricada por el propio tejido que contiene el NMF (factor natural hidratante) y lípidos. En condiciones ideales, esta emulsión bastaría para mantener la piel en perfecto estado de hidratación, pero, con la edad, enfermedades, agresivos ambientales (jabones, contaminación, radiaciones UV) se altera y pierde en parte su función. Podemos recurrir a un preparado hidratante.
Cosméticos. Un buen cosmético hidratante actuará, en consecuencia:
Aplicación. La forma de aplicación más cómoda es en emulsión. Las hay de muchos tipos (aceite/ agua, agua/ aceite, múltiples, silicónicas, microemulsiones). Se elegirá la más adecuada a cada circunstancia. Además, suelen incorporar otros activos cosméticos coadyuvantes para estabilizar la fórmula y ejercer acción local como antioxidantes, para conseguir un nivel de acidez adecuado, etc. Por último, es importante mantener estos productos a temperatura adecuada, no contaminarlos durante su utilización, vigilar su caducidad y aplicarlos sobre una piel limpia y libre de impurezas.
La piel. El órgano más grande del cuerpo es la piel, y más de un 60 por ciento de ella es agua. Sus funciones principales son la protección, termorregulación, inmunitaria, excreción y sensorial. Con estas premisas es fácil entender lo importante que es mantener una hidratación adecuada, tanto en el medio interno de nuestro organismo como en la barrera que lo separa del exterior, es decir, la piel.
El agua. En cuanto a lo primero, además del agua aportada por los alimentos, debemos ingerir abundantes líquidos, repartidos a lo largo del día, ya que tomar mucha cantidad de golpe, más que para hidratar, sirve como diurético. Las personas que no son muy amantes del agua, pueden recurrir, según la época del año, a sopas, caldos, zumos, frutas, etc, vigilando los aportes extra de azúcar, sal, aditivos, etc. En cualquier caso, las necesidades de agua varían según circunstancias de actividad, temperatura, humedad, etc, pero como norma general, no debemos esperar a sentir sed para beber agua ni caer en el extremo contrario con una ingesta excesiva.
Hidratación. En cuanto a la piel, su principal hidratación viene del agua que llega a ella desde el interior por los capilares sanguíneos, distribuyéndose en las capas inferiores y alcanzando la capa córnea que regula su paso hacia el exterior a ritmo variable según la temperatura, humedad, viento, etc. Además, dispone de la emulsión epicutánea, fabricada por el propio tejido que contiene el NMF (factor natural hidratante) y lípidos. En condiciones ideales, esta emulsión bastaría para mantener la piel en perfecto estado de hidratación, pero, con la edad, enfermedades, agresivos ambientales (jabones, contaminación, radiaciones UV) se altera y pierde en parte su función. Podemos recurrir a un preparado hidratante.
Cosméticos. Un buen cosmético hidratante actuará, en consecuencia:
- Reteniendo en la capa córnea el agua que procede del interior, mediante sustancias hidrosolubles higroscópicas (glicerol, sorbitol, glicoles, mucílagos, extractos glicó- licos de plantas) o lípidos que formen una capa (aceites minerales y vegetales, escualeno, ceramidas, etc) o siliconas.
- Reforzando el factor natural hidratante con uno o varios de sus componentes: urea, lactatos u otros alfahidroxiácidos y azúcares.
Hidata y cuida tu piel has que este libre de estrias.


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